jueves, 20 de octubre de 2011

Y ya van tres moros

Llego hoy en la mañana a la facultad y me encuentro con esto: http://noticias.prodigy.msn.com/nacional/articulo-uno.aspx?cp-documentid=31086262



Personalmente ya no sé que pensar, si fuera musulmán iría planeando otro ataque contra algun rascacielos gabacho. Es obvio que ésto es algo tan personal como una cirugía por almorranas. Los gringos andan matando moros por ahí al más puro estilo de Tarantino. Esta muerte es una confirmación de que nuestras vidas son sólo una película que ahora ven algunos obesos seres polidimensionales mientras tragan palomitas hipercúbicas.

Ya en serio, es preocupante ver como los gabachos matan a mansalva y nadie les dice nada. Que de Bin-Laden hayamos pasado a  Awlaki y de éste a Gadafi es mal síntomaa, muy mal síntoma. No niego que el moro se pasó de lanza con su pueblo, pero da verguenza pensar en el júbilo que seguramente embarga ahora a cientos de americanos y de otánicos que festejan alegres la muerte del moro.

Descanse en paz, Muamar el Gadafi (1942-2011)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Ecce Bodrio...

Su reaccionarísma, Fray Juan de Tetzel, nos ha enviado esta minificción que construyó para cumplir el encargo de la orden:

Sobrevivir al cáncer testicular, fué la causa de su rencor con las tijeras...

martes, 11 de octubre de 2011

Minificciones periodísticas

Un microrrelato es la mejor manera de acceder a los terrenos de la comicidad sarcástica. Por ello nuestra orden ha decidido imponer a sus hermanos la tarea de escribir una minificción diaria. Aquí se muestra una minificción de Fray Juan de Torquemada dónde se ironiza el modus operandi de la prensa:

El periodista cerró su lap-top y, tras aniquilar el poco café que quedaba dentro de su taza, se frotó los ojos y estiró sus dedos entumecidos. Terminó su nota sobre el último feminicidio en la ciudad y lo remató con las palabras de siempre: "El asesino huyó y no se ha podido revelar su identidad". Luego, se dió media vuelta, se levantó de la silla, caminó hacia el closet, lo abrió, miró compadecido el apestoso bulto envuelto en plástico negro, tomó una pala y, levantando el bulto por un extremo, salió a enterrar el cadáver...

Disfrutad el minibodrio y comentad...

lunes, 10 de octubre de 2011

Las reglas de la hoguera

Dado que, como puede verse, existe un tremendo desajuste en el espacio que hay entre cada una de las entradas de este blog; los inquisidores generales me han encomendado reducir el número de vanidades incineradas a dos por día, osease, dos posts diarios es el tope que tendrá esta hoguera. Para favorcer la disciplina del frayle que la mantiene viva, sus superiores le han encomendado además, la tarea de revisar minuciosamente cada entrada antes de ser publicada. Si la entrada contiene errores de dedo y éstos no se corrigen al momento de dar click en "publicar entrada", la entrada permanecerá así para toda la eternidad cibernética. Ésto obedece, además, a un criterio de la orden de los hermanos pocitonianos mayores, a la que pertenece este humilde frayle. El criterio dice que no existe el texto absoluto y no existe la forma de escribirlo, por lo que los errores escriturales, de acuerdo a lo revelado a San Menmón, fundador de nuestra orden, son irrelevantes y de hecho no son errores, sino simples manifestaciones juguetonas de la forma, que no quiere ser domesticada.

En cuanto a tí, visitante de este espacio cuasi-sacro, las únicas reglas son:

- Libertad para comentar, limitada sólo en lo que el frayle considere obstaculiza la forma de una sana discusión.

-Libertad para no comentar, limitada solo en lo que el frayle considere obstaculiza la forma de sana salud mental.

-Libertad para comentar irreverentemente, limitada solo por lo que el frayle considere una ofensa directa  Dios, Cristo, Su Santísima Madre, La Eucaristía, Los Santos (Los reales, a los patafísicos se les puede blasfemar a libertad siempre que no se incurra en violentar el artículo primero).

- Libertad para no comentar irreverentemente, limitada solo por lo que el frayle considere un exceso en la mojigatería y en la decencia farisaica.

Por lo demás, comenten lo que quieran, todo lo que no entre en estos puntos, es patafísico y relativo...

Bienvenidos sean a este santuario dedicado al Santo (Pero insano) Fanatismo, mis queridos peregrinos virtuales que, hastiados de la pornografía, de la soledad de las redes sociales, o de la esclavitud escolar impuesta por la academia, dieron a bien en dar con este lugar...

Frollo era Jesuita...

Jesuita y, por contradictorio que suene, prejansenista también. Aunque, debe quedarnos muy claro que cuando hablamos de Frollo, no nos referimos al personaje de Víctor Hugo sino al de Walt Disney. Sí, ya sé que del francés que se devanaba los sesos escribiendo libros de quinientas páginas, al gabacho que dibujaba sus monitos en "Technicolor", existe la misma diferencia que hay entre la casa de los azulejos y las unifamiliares del fraccionamiento donde vivo. Sin embargo, debemos reconocerle a la versión disneyana el haberse suavizado "un poquito" con la iglesia, con respecto a la novela de Vicky Huge. Digamos que los masones gringos fueron menos salvajes que los jacobinos. El juez Frollo de Disney, por ejemplo, ya no es arcediano de la catedral de Notre Dame, sino funcionario de la santa inquisición. Todos sabemos que este cambio y la aparición del arcediano bueno se hicieron para que la peli vendiera en los países catoliquillos. Sin embargo, el personaje de Frollo toma algunas características que lo vuelven más interesante en su versión caricatureada que en la noveleada, pues se transforma en representante de una corriente muy presente en el catolicismo francés de la contrarreforma.

Existen tres pistas que nos ayudan a entrever la filiación eclesiástica de Frollo: El color del hábito, su opsición con el clero secular y su concepto de obediencia. Disney no nos dice que Frollo sea eclesiástico. De hecho, lo hace aparecer más bien como un juez civil. Sin embargo, este "juez civil" se erige a sí mismo en portavoz de la pureza y la virtud cristiana y tiene la dicha de presidir los autos de fé del tribunal del Santo Oficio. Esto, sumado a su aparente celibato contradictorio, nos pone muy díficil que Frollo sea un juez civil y le da un cierto aire clericalón que no es nada despreciable. Tenemos que usa un hábito negro, similar al de la compañía de Jesús y tenemos además que es erudito y rigorista a la hora de perseguir herejes varios. No debemos olvidar cuales eran las principales atribuciones de la compañía tras el Concilio de Trento. Por otro lado, existe una suerte de pleito a muerte entre Frollo y el clero secular, representado éste por el arcediano. Pleito que se da en sintonía entre el conflicto entre Jesuitas y autoridades civiles a lo largo de toda la era moderna. Más significativo aún resulta ver como para el buen ministro es peor desobedecer una orden dada que asesinar a un molinero inocente y a su familia.

Quien sabe si en realidad todo sea como estoy diciendo o se traten solo de las alucinaciones tontas de un conspiparanoico traumado con Frollo que en vez de estar haciendo algo útil prefiere escribir en un blog sin visitas. No lo sé, lo que si sé es que Frollo encarna todo un modo de ser dentro de la catolicidad militante de la contrareforma y encarna a demás un espíritu muy del catolicismo francés que verá la luz con los escritoss de Cornelio Jansen. Mientras tanto, evitemos caer en lo de frollo volviéndonos voluntaristas rigurosos...

A 63 años del ataque contra Münster



63 años han pasado desde que la furia aliada se descargó contra ésta histórica ciudad alemana, provocando inumerables víctimas mortales y daños patrimoniales de valor incalculable. Lo sorprendente, es que el obispo que preside en la imagen de la catedral en ruinas, fué en su momento uno de los mayores opositores al régimen inhumano de Adolf Hitler. Con todo, los aliados cogieron parejo y destrozaron el corazón de una ciudad inocente, fingiendo luego que todo había sido un error. Para quienes quieran información sobre el bombardeo, les dejo este link de religión en libertad: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16205. A nosotros sólo nos queda rezar por quienes murieron en el bobardeo y esperar que esta forma tan maniquea y "moderna" de hacer guerra se acabe.