Existen tres pistas que nos ayudan a entrever la filiación eclesiástica de Frollo: El color del hábito, su opsición con el clero secular y su concepto de obediencia. Disney no nos dice que Frollo sea eclesiástico. De hecho, lo hace aparecer más bien como un juez civil. Sin embargo, este "juez civil" se erige a sí mismo en portavoz de la pureza y la virtud cristiana y tiene la dicha de presidir los autos de fé del tribunal del Santo Oficio. Esto, sumado a su aparente celibato contradictorio, nos pone muy díficil que Frollo sea un juez civil y le da un cierto aire clericalón que no es nada despreciable. Tenemos que usa un hábito negro, similar al de la compañía de Jesús y tenemos además que es erudito y rigorista a la hora de perseguir herejes varios. No debemos olvidar cuales eran las principales atribuciones de la compañía tras el Concilio de Trento. Por otro lado, existe una suerte de pleito a muerte entre Frollo y el clero secular, representado éste por el arcediano. Pleito que se da en sintonía entre el conflicto entre Jesuitas y autoridades civiles a lo largo de toda la era moderna. Más significativo aún resulta ver como para el buen ministro es peor desobedecer una orden dada que asesinar a un molinero inocente y a su familia.
Quien sabe si en realidad todo sea como estoy diciendo o se traten solo de las alucinaciones tontas de un conspiparanoico traumado con Frollo que en vez de estar haciendo algo útil prefiere escribir en un blog sin visitas. No lo sé, lo que si sé es que Frollo encarna todo un modo de ser dentro de la catolicidad militante de la contrareforma y encarna a demás un espíritu muy del catolicismo francés que verá la luz con los escritoss de Cornelio Jansen. Mientras tanto, evitemos caer en lo de frollo volviéndonos voluntaristas rigurosos...
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