El periodista cerró su lap-top y, tras aniquilar el poco café que quedaba dentro de su taza, se frotó los ojos y estiró sus dedos entumecidos. Terminó su nota sobre el último feminicidio en la ciudad y lo remató con las palabras de siempre: "El asesino huyó y no se ha podido revelar su identidad". Luego, se dió media vuelta, se levantó de la silla, caminó hacia el closet, lo abrió, miró compadecido el apestoso bulto envuelto en plástico negro, tomó una pala y, levantando el bulto por un extremo, salió a enterrar el cadáver...
Disfrutad el minibodrio y comentad...
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